miércoles, 21 de diciembre de 2011

Ayer fue unos de los días en los que si se hubiese celebrado el sorteo de navidad seguro que me tocaba y en los que te podía dar un rayo que morir morirías pero la sonrisa de la cara... no te la quitaría omitiendo cierto accidente de autobús...

Si es que se nota cuando un lugar te lo pone bastante difícil para llegar... todo empezó con un desayuno y una despedida más que corriendo, hacer una maleta "pequeña" en 5 minutos, bajarla por las escaleras -sin ascensor- con guitarra, portátil y otro bolso... salir y justo empezar a llover, llegar bajo mínimos a la estación de autobuses, cambiar de autobús en la parada de 15 minutos en cierta ciudad española que está a mitad de camino y... aquí es donde empieza todo porque no acaba así... permitid a la pasada Andsha que os redacte en un riguroso directo...

Escribo desde una mísera hoja de papel que hasta hace unos días hablaba de no sé qué cosas que después del examen pasaron al olvido; mi ordenador está bajo mínimos (gracias música y gracias lectura, qué relativamente poco habéis durado), móvil casi inactivo (gracias Whatsapp) y una loca suicida se ha cruzado como alma que lleva el diablo en uno de los peajes... pobre señor, por acento, dominicano y pobres italianos que van a perder el avión.


Por lo que me he enterado -de lo que gritaba la señora rumana- ha sido todo culpa de la señora rubia que lleva gritando un rato y menos mal que la de atrás me está dando conversación. Al lado no tengo a nadie más que a esta bendita guitarra que parece mirarme con cara de, dile a la de la silla 36 que saque el chelo y nos montamos la fiesta padre intentando omitir los comentarios de "lo que pecamos las mujeres por ser demasiado cuidadosas mientras conducimos" para no herir sensibilidades... parece que la de atrás se ha percatado que mientras hablo con ella escribo así que voy a dejar de escribir un rato, la cara de quiero matar al del tatuaje que comenta lo de las mujeres al volante parece coincidir con lo que me dice en voz baja pero la conversación es mínima... cuatro carcajadas por no llorar del accidente, del que por lo visto ella se ha enterado mejor y poco más.


Después de una hora viene la policía, la rumana hace de testigo pero sólo repite una frase de 10 palabras que creo que será lo poco que constará en el parte y que refleja lo que casi todos los del autobús pensamos... "por la loca esta voy a llegar tarde a (destino)".

Tengo hambre... el ordenador ha muerto (pobrete, ya ha durando suficiente con música y el libro), el móvil sigue en mínimos pero al menos es un día por ahora casi perfecto por motivos académicos así que te dejo "apuntes reutilizados", que el autobús se mueve e igual releo ese libro que no has devuelto a la biblioteca y llevas siempre encima por si las gaviotas deciden conquistar el mundo... (para más información ya haré una entrada con foto porque una gaviota líder y otras tantas más en la playa aglomeradas con cara sospechosa por la mañana... o era el día del apareamiento o están planeando rebelarse).

Así que bueno... al final llegamos al destino con dos horas de retraso pero ya estamos instalados y a ver qué nos espera. Por lo pronto es bastante probable que veamos The Artist el jueves -en el Zinemaldi pude ir a verla en la clausura (gracias señora Suiza con la que Grace y yo fuimos a ver Fargo) pero al final como Edith Piaf "Rien de Rien", se presetaron cositas por medio- pero bueno... dicen que los hechos pasan como pasan por algo; si hubiese ido en el Zinemaldi hubiera ido sola... ahora es con buena compañía.
Mientras... habrá que conformarse con el atractivo Michel Hazanavicius en compañía de la hija perdida de Misterio.


Feliz día, la presente ha renacido... ¡literalmente! Así que para celebrarlo...

Habanera - Gaia Cuatro

Pd. Libro del ordenador "Muerte en Venecia"
Pd2. No voy a dar el nombre del otro libro... por si acaso la mujer de la biblioteca se entera y sabe ya dónde encontrarme.

3 comentarios:

Gatopardo dijo...

Gracias, no conocía a Gaia Cuatro y me están encantando.

Andsha dijo...

Me alegro que te estén gustando, Gatopardo! Son muy adictivos...

Gatopardo dijo...

Ya estoy enganchao....