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martes, 10 de septiembre de 2013

Carta a todos mis olvidos


He llegado a hacer cosas muy absurdas: escribir una oda a un resfriado o alguna que otra confesión de una muñeca hinchable; listas de canciones por debajo de los dos segundos o aquel proyecto absurdo de una micro obra de teatro a partir de servilletas y hojas sueltas que resulta que, por azar alguno, tenían algo que decir pero, ¿esta? Esta es la primera y única carta a todos mis olvidos.

Olvidos que no se recuerdan, que empezaron siendo misterio hasta convertirse en las cicatrices de los polichinelas. Amnesia nacida de la sequía y sed que fue sobrevivirlos; fotos, lugares con un nombre, un recuerdo abandonado e impregnado en canciones, y zahorís de un mal agüero que terminó por devorarse.

Sí, me refiero a ti... que durante, en las noches, te has teñido en la alusión de un lugar que ha dado una historia que contar y te has resumido en pura piel agrietada contra mis pupilas desaliñadas de cualquier tipo de añoranza.

Todo fluye sin parar ni un momento a recapitular los trozos fracturados de tu imagen desdibujada y te atropella  la primera estación, la segunda... así sucesivamente hasta que, de repente, por encima de la base, van creciendo capas sobre la profanación de los recuerdos de un invierno que por fin invirtió la imagen del cristal hasta hacerte invisible.

Ya, sin quererlo, la vida da un cambio intangible y gradual, o, indirectamente, soy yo la que he cambiado y los lugares, las conversaciones, las noches con sol y nombres propios terminaron por convertirse en camaradas. Así terminaste siendo olvido o recuerdo que ha decidido hacerse borrar y  pasar desapercibido para esconderte entre las cenizas calcinadas de mi memoria y la tuya.

lunes, 22 de octubre de 2012


Una vez después de un tiempo intenté hacer sin ti lo que no pude hacer contigo y gradualmente más consciente del tiempo se hicieron los días, las semanas, los meses, los planes de futuro... todo, sucesivamente, hasta llegar a este momento en el que el presente te ha hecho recuerdo, no sólo por el sentimiento frustrado de recordarnos teniendo la cabeza más en las metas que en los pasos o por el cuentagotas de nuestros buenos momentos sino por la abundancia de los malos evolucionados a los que ni el hoy ni el mañana nos hubieran hecho los mismos.



viernes, 27 de julio de 2012

El tiempo va

Veravento
Una vez leí unas palabras de Sabina con las que ahora mismo creo sentirme muy identificada; decían algo como que si fuera por la gente, él viviría en la miseria porque fue entonces cuando lo "mejor" de él salió y sí, ahora que se podría vivir que estoy viviendo uno de los mejores momentos de mi vida -y toco madera por si las moscas- es cuando ese flujo inspirador, sí fluye, pero simplemente en susurros breves en servilletas pasajeras que se acumulan en el desorden por falta de tiempo.

Precisamente es eso lo que se necesita para que paso a paso las cosas vayan tomando su rumbo y aunque los momentos decisivos están al llegar este verano sabe al ojo de huracán precisamente porque el escepticismo propio del "después de grandes momentos hay malos esperándote en la esquina" no para de rondarme por la cabeza.

Se podría declarar este blog en vacaciones por gusto y por fuerzas mayores, y ahora que convivo con físicos por todas partes lo llamaría la parte experimental y no tan teórica aunque no existiría la una sin la otra de una vida en Nirvana. 

Razón, razón, razón por por todas partes ya que en pocas palabras tengo en la baraja un gran manojo de físicos y un psicoanalista Lacaniano, que aun tiene que hacer una explicación "for dumies" de su tesis doctoral porque, honestamente, ya he desistido de la de los físicos -perdona Leito pero no doy para más- pero igual es esta hidalguía que quiere demoler los esquemas "molinesques" que aun sigue esperando roperlo a carcajadas.

Y aunque los buenos tiempos puedan resultar poco productivos en comparación con las ganas de plasmar ese borbotón de inspiración que podrías plasmar en Dios vaya a saber qué cosas, el show no es que deba continuar sino que se debe de disfrutar mientras siga para poder decirle a nuestro Sam interno:

-Play it once, Sam... for old times sake
-I don't know what you mean...
-Play it again Sam, "as time goes by"
Ibrahim Ferrer y Omara Portuondo - "El tiempo va" 

No lo podrán negar, 
la historia se repite
librar con las pasiones 
triunfar o fracasar
el mundo es para siempre joven
y el tiempo va

sábado, 26 de mayo de 2012

"Cuando somos jóvenes somos tan estúpidos... no pensamos que las cosas tengan un final."
La Notte, Antonioni


Blow Up
(Gracias por la recomendación)
Supongamos que confieso que me enamoré... 

Sabes? A veces tengo la sensación de lo difícil que es diferenciar entre amor y encandilamiento pero, entre ambas, irrumpe el orgullo y se nubla por la pasión.

Supongamos que una vez me devoró una pasión, esa que te enturbia el pensamiento y te reconcome la razón al paso en el que todos y cada uno de los pilares de tu vida, de tu alma, están a un soplido del desastre o del éxtasis. 

Éxtasis líquido que funde con tu carne conforme tus dedos intentan moldear en uno ambos cuerpos y tu boca, aspirar el ritmo de la médula espinal del calor de su aliento. 

Desastre de esperanzas fracturadas que prueban la maestría de cada uno y, o te guían la inteligencia las viejas heridas o te engullen, te engulles, hasta el punto de perderte a ti misma.

Supongamos que una vez tuve la extraña sensación de sentir algo que me sobrepasaba, hasta el punto de escapárseme los latidos de las venas, de no ser capaz de recorrer ese movimiento sísmico, incontrolable, que ahora, pasado el tiempo suficiente, ya en la antesala del olvido, sólo te queda darte cuenta que no resultó ser que te sobrepasara sino que tu cuerpo, tus manos y tú misma eras demasiado chica para resistirlo.

Por los nuevos comienzos, por esos un trago doble...  
My time after awhile, John Mayall & The Bluesbreakers

martes, 8 de mayo de 2012

I hear Rosetta singing in the night

En segundos como este, de lejanías donde te siento cerca, es cuando noto cómo te derrites en cada una de mis papilas desengranando, con este frío ardiente, el mecanismo que se esconde en la parte más activa del origen de mis venas. Esa parte donde se disuelven los nervios que más que humo es vicio, es debilidad, es incontinencia de sentir lo que verdaderamente es abrirse en canal dejando escapar las ansias desde la primera de las seis caladas y media que confunden mis pulmones con tu aliento.


2046
Sin duda, hay segundas partes que vienen con mucha fuerza

Pero se van haciendo los segundos y, con ellos, se escapa tu respiración haciéndose cada vez más la mía mientras imploro por retenerla unos instantes más, uno de esos que se hacen horas. Pero, finalmente, te vas, con toda esta pasión, con toda esta vida extraña a la pasibidad de la monotonía que inexpresivamente me desmenuza...


"A mí también me gusta que la historia tenga un final feliz pero no sé escribirlo; hace unos años tenía un final feliz al alcance de las manos… pero lo dejé escapar."
 2046

domingo, 6 de mayo de 2012

Soon enough the bluebird has to fly

No necesité echarte por la borda de mi mar en vida, ni tampoco susurrarte a un árbol y, después de "cubrirlo con barro", dejarte en el olvido para que sólo fueras un secreto entre él y yo, no.

No necesité nada más que tiempo para reencontrarme con lugares que me recordaran a ti y relegarte simple, y llanamente a un recuerdo expreso en una canción tatuada con sol y nieve en mi sonrisa, en la lágrima que cada vez menos y a deshora se te dedica cuando un hombre va dibujando eses por el paseo marítimo o ese cubano que moldea en la arena erige el altar de una casa diluida para revivirla con velas en la oscuridad de La Concha a oscuras.

El desvanecimiento de tu recuerdo se alza por una ciudad desierta en esta vuelta a casa donde, de vez en cuando, te apareces -menos de cuando y más en vez- y se me ponen a prueba los recuerdos en el pulso entre la sonrisa y la melancolía destemplándoseme el alma al recordar cuando llueve y no estás...

viernes, 20 de abril de 2012

Resultas el principio consumado de lo incapaz de un sentimiento, de las palabras malheridas tras el punzante y frío filo del declive personificado en la hecatombe de mi cuerpo.

Hecatombe, hecatombe, HECATOMBE! Así se deslizó el río helado de tus palabras por mi espalda... cortante, malhechor, ardiente! Carbonizando mi ser al limite de la ausencia de la piedad pero, por fortuna, sin llegar a un corazón que antes, segundos antes, huyó de sí por la puerta trasera sin dejar una nota de despedida, sólo rastros líquidos de indecisión, de una obertura incompleta, de una sensación de asuntos sin resolver.

La escucho y sería orgullo negar que me recorre las venas como alcohol quemando en la garganta con el fin de ahogar lo que no se puede sino ingerir en chupitos cortantes de afán atragantado, de impotencia inhalada con el vaho pálido de una mente perdida en la devastación.

Desde cuándo el mundo se me ha convertido en un río de emociones? Emociones desintegradas, llenas de vida, llenas de ganas. Se tocan entre sí con desesperación, con intensidad, como intentando huir de una habitación aterida en la inconsistencia del frío en las horas en las que les vienes y vuelves a revolver todo, unas con la posibilidad de sentir tu lengua acariciando palabras indecentemente dulces y otras con ganas de dar las gracias por no haberte vivido, no haberte ahuyentado y haber huido.

domingo, 15 de enero de 2012


Bebo Valdés y Javier Colina - Si te contara


 Ay, si te contara...
si te contara que pienso
y de solo pensarlo
me das miedo...

Me dan miedo esas llamadas de madrugada,
me dan miedo las sorpresas inesperadas
que puedan desembocar en el silencio.

En un silencio que intente controlar una lágrima,
esa que no derramé, hasta la idea de tu entierro.

¿Qué te ha pasado?
¿Qué me ha pasado?
¿Qué nos ha pasado
dentro de todo este desastre de olvidos
y rencores imborrables?

jueves, 1 de diciembre de 2011

 
Nada - Gaia Cuatro


Empiezo así... sin querer invocarle, a usted, en la insondable herida que no he podido curar después de los años de su ausencia. 

Suya, suya... sí, suya en la más formal tercera persona del singular que puedo conferirle para que de una condenada vez se quiebren en riachuelos los sentimientos, esos que se han acostumbrado a no tenerle, esos que el tiempo ha dotado de la incapacidad de existir.

El tiempo ha pasado, está pasando, puedo sentirlo... y con él pasa lo que paso tras paso se ha convertido en el hábito de no necesitarle, de no pensarle cada día (aunque le confieso que sí... sí en estaciones desoladas como esta).

Entonces, ¿por qué...! Por qué de esos puntos suspensivos que me revuelven la vida si no le necesito, si ya le he dicho lo que tenía que decirle y los dos lloramos, y nos lamentamos de todo sin saber de nada... por qué? Si se supone que el tiempo hace que el dolor aminore y el rencor vaya cediendo...

Pero aunque con el tiempo el rencor haya cedido... ni el dolor aminora, ni a mi tragaluz llama el olvido.

lunes, 29 de agosto de 2011

 Hipnos se escondió en sus palabras para que su madre no las pudiera descifrar después de esa primera y última vez que traspasó más allá de la portada y desembocó en la amenaza de volver con Érebo, al que anhelaba, pero ella era a quien unía su alma.

La elección fue clara... Nix. Sabía que era un pilar en su vida, pero gracias a esos gritos arrastrando ultimátum empezó a atesorar sus pensamientos en su mala memoria a corto plazo a fin de que éstos no volvieran a estar expuestos en una hoja de papel que pudiese generar otra situación similar.

Se daba cuenta de cómo el hecho de tapar sus sentimientos con secretos escondidos en cada silencio entre palabras y la sujeción del cuerpo no eran suficientes para expresar las sensaciones, esos pequeños detalles que le susurraban desde lo más ínfimo de la materia que rodeaba a los acontecimientos pero igualmente la memoria era imperfecta y esos momentos iban cayendo como granos de arena al fosco lado del olvido.

No fue hasta un momento que llegó un libro a sus manos... un libro de secretos, de oscuridad de luna,  de fuego con ternura y lamentos en ritmo de quien luego se convertiría en uno de los grandes literatos-amores de su vida que descubrió que podía hacerlo en un lenguaje oculto con el que se comunicaba cuando apenas tenía conocimiento de manera inconsciente producto de cuentos con cierto ritmo como Rin-Rin Renacuajo o tantas horas escuchando la vitrola... el verso o, lo que en su ignorancia llamaba, el lenguaje musical (a esas edades no se conocía ni la métrica ni los recursos literarios, nada más que el propio ritmo de los sentimientos).

Sí... a esa edad podía entender que se podían ocultar palabras en otras palabras así que se aventuró con papeles que luego rompía y tiraba; después, en cuadernos que escondía pero -a diferencia del principio- el hecho de plasmar lo que inicialmente era un desahogo y una lluvia de recuerdos, aunque depués de ser llenados los volviese a tirar, hacía que la percepción de la belleza, de esas sensaciones que se escapaban en un principio, fuesen -esta vez- marcados con fuego en su cabeza y recordar a la perfección, por ejemplo, lo cálido de una lágrima a escondidas en un cuerpo destemplado por un septiembre trágico del 98.

Quisiera o no, esta vez eran los rostros los que se iban difuminando así que su recuerdo se formó en un compás de momentos puntuales al azar pero más que por un hecho en concreto por lo que éstos suscitaban en su cuerpo...

Prisoner
Misha Gordin
A medida que pasan los días tu imagen se va perdiendo... empezaron a esfumarse los hechos aunque seguían los detalles; alguno que otro fue desapareciendo pero sentí que las sensaciones se escapaban de mis manos como la hiel se la lleva el aire.


Conforme va pasando el minutero prosiguen los detalles, esos que aun con mi olvidadiza cabeza quería mantener por una vez, esos detalles tan atesorados en mis recuerdos, pero ahora el tacto de tu cara, el sabor tus labios, lo cálido en tu aliento...esos ya no los recuerdo pero igual es que quiero ahogarlos en la minúscula cajita roja en inquidad, cajita en la que se encerró cada migaja de la parte que te tocaba en mi corazón, con un códice de palabras suficientes para temer que el tiempo se pierda y no deje más que rastros de recuerdos sin ternura, sin pasión...

sábado, 6 de agosto de 2011

Bahúl y Andrés Caicedo

No sabemos a qué obedece tu presencia, pero estás allí, amor, totalmente desarraigada de lo que nos rodea. Estás allí sólo para que podamos amar, dispuesta nada más a que nuestros cuerpos pataleén enchuspados en el tuyo y se revuelquen por turno o a un mismo tiempo en tus entrañas dulces y jugosas. Y ya lo ves, estoy hablando de ti otra vez, sé que no se puede, que es imposible, pero no importa, me gusta inventar. Nada importa si total, hundimos la cabeza entre tus senos y chupamos tu pelo como si fuera apio. Adivinarnos lo que estás sintiendo tu cuerpo cuando tus rodillas nos golpean, nos maltratan en su orden de que convirtamos todo lo que te pertenece en una bella masa líquida. Y vemos nuestras caras retratadas allí donde sabes que está la palabra felicidad escrita de la forma más desconocida. Yo le tomé una fotografía y al revelarla, no había más que un relampagueé manchoso. Ni siquiera una cámara fotográfica pudo llegar a recordarla. Ella metía la mano entre mis piernas y agarraba todo, y así dormía. Repetía que sólo nos tenía a nosotros, que fuera de nosotros no existía nada, porque juntos conjurábamos a la eternidad. Nos empujaba hasta el borde de la cama. Descolgaba las piernas y nosotros, apoyados sobre la pared, nos tirábamos de cabeza por el único camino que había en el mundo. Y nos dijo que se iba a ir, y la vieja Carmen que tocaba a la puerta, para que le apuraramos. Pero nosotros jamás saldremos.

Estoy en busca de un artista... pero afortunadamente Internet no olvida y encontré información de esa notita que ponía una recomendación de alguien que me ilustró muy bien en esa edad en cuestión de música y literatura, un primo segundo de parte de padre con el que desde entonces no hablo porque vine aquí pero que en esa época se hizo notar y ahora ha llegado alto a base de luchar por su pasión, la flauta travesera.

Lo encontré en la caja que contiene las fotos y los objetos que no he llegado a desenterrar hasta hace poco... cartas, notas, consejos para no olvidar y un VHS que no puedo ver no sólo por no haber reproductor VHS, que en su tiempo sólo vi una vez pero que luego fue escondido por varias razones... Pero ahí estaba, la notita, dentro... ¡tengo que encontrar sus libros! Porque he leído este fragmento (¡gracias, Internet!) y me ha dejado con ganas de más.

Cuánto se queda en el olvido, en una caja polvorienta que entierra consigo tantas reliquias personales que te alegras de encontrar pero otras que te afectan... pero como bien se dice, cada cosa a su momento... y es posible que ahora sea el momento de desenterrar y organizar.

Ponía...

Bogotá, 20 de agosto de 1997
Querida "Andsha" (aquí va mi nombre):


"Que nadie sepa tu nombre
y que nadie amparo te dé.


Que no accedas a los
tejemanejes de la celebridad.

Si dejas obra,

muere tranquilo,
confiando en unos pocos buenos amigos."

Andrés Caicedo (¡Que viva la música!)
Con mucho amor,
"Llamémoslo X"