domingo, 6 de mayo de 2012

Soon enough the bluebird has to fly

No necesité echarte por la borda de mi mar en vida, ni tampoco susurrarte a un árbol y, después de "cubrirlo con barro", dejarte en el olvido para que sólo fueras un secreto entre él y yo, no.

No necesité nada más que tiempo para reencontrarme con lugares que me recordaran a ti y relegarte simple, y llanamente a un recuerdo expreso en una canción tatuada con sol y nieve en mi sonrisa, en la lágrima que cada vez menos y a deshora se te dedica cuando un hombre va dibujando eses por el paseo marítimo o ese cubano que moldea en la arena erige el altar de una casa diluida para revivirla con velas en la oscuridad de La Concha a oscuras.

El desvanecimiento de tu recuerdo se alza por una ciudad desierta en esta vuelta a casa donde, de vez en cuando, te apareces -menos de cuando y más en vez- y se me ponen a prueba los recuerdos en el pulso entre la sonrisa y la melancolía destemplándoseme el alma al recordar cuando llueve y no estás...

4 comentarios:

Gatopardo dijo...

Bill Evans, en mi opinión, junto a Mal Waldron, el mejor pianista de la historia del jazz.

Andsha Pinolina dijo...

Ese album junto a Tony Bennett le pone la piel de gallina a cualquiera...

No conocía a Mr.Waldron, ya buscaré cositas de él ya que he terminado con el concierto Gipsy Guitar Masters ya que con tremenda certeza de tu parte...pasa un buen domingo! A algunas nos toca clavar los codos a los papeles.

Un poquito de Manouche!
http://video.google.fr/videoplay?docid=5490535224247906088&hl=es

Gatopardo dijo...

No te olvides de Richie Beirach.

Andsha Pinolina dijo...

Uhm... me pondré manos a la obra! Gracias, Gatopardo