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martes, 10 de septiembre de 2013

Carta a todos mis olvidos


He llegado a hacer cosas muy absurdas: escribir una oda a un resfriado o alguna que otra confesión de una muñeca hinchable; listas de canciones por debajo de los dos segundos o aquel proyecto absurdo de una micro obra de teatro a partir de servilletas y hojas sueltas que resulta que, por azar alguno, tenían algo que decir pero, ¿esta? Esta es la primera y única carta a todos mis olvidos.

Olvidos que no se recuerdan, que empezaron siendo misterio hasta convertirse en las cicatrices de los polichinelas. Amnesia nacida de la sequía y sed que fue sobrevivirlos; fotos, lugares con un nombre, un recuerdo abandonado e impregnado en canciones, y zahorís de un mal agüero que terminó por devorarse.

Sí, me refiero a ti... que durante, en las noches, te has teñido en la alusión de un lugar que ha dado una historia que contar y te has resumido en pura piel agrietada contra mis pupilas desaliñadas de cualquier tipo de añoranza.

Todo fluye sin parar ni un momento a recapitular los trozos fracturados de tu imagen desdibujada y te atropella  la primera estación, la segunda... así sucesivamente hasta que, de repente, por encima de la base, van creciendo capas sobre la profanación de los recuerdos de un invierno que por fin invirtió la imagen del cristal hasta hacerte invisible.

Ya, sin quererlo, la vida da un cambio intangible y gradual, o, indirectamente, soy yo la que he cambiado y los lugares, las conversaciones, las noches con sol y nombres propios terminaron por convertirse en camaradas. Así terminaste siendo olvido o recuerdo que ha decidido hacerse borrar y  pasar desapercibido para esconderte entre las cenizas calcinadas de mi memoria y la tuya.

viernes, 22 de marzo de 2013

Estela

Una vez me enseñaron con un golpe en la sesera que las consecuencias de escribir sobre lo que se siente con pelos en la lengua y no en las huellas de los dedos tenía serias consecuencias.
Es como el miedo al paso entre calles porque -¡cuidado!- no sabes con quién te puedes topar o nunca haber aprendido a andar sin manos en bicicleta por temor a sentir el suelo con la nariz. Pero esta última semana ha sido intensa, llena de sobreesfuerzos y más después de -en 48 horas- entregar el dossier de prácticas y organizar una exposición inoportuna, pensada para la semana siguiente y seguir adelante con lo que queda, que sigue siendo demasiado.
Nunca había imaginado que en la constante de trabajo y horas más que aprovechadas se podía llegar a esta sensación. Una mezcla diáfana de agradecimiento a unos compañeros, unos jefes, unos amigos, conocidos, causalidades y el sentimiento de inmensidad con restos de éxtasis.
Muchas gracias, aunque ni lo veáis.


Stella by Starlight - Enrique Morente

miércoles, 16 de enero de 2013

Te hablo a ti.

¡Sí, a ti! No te gires, no... ¿quién si no estaría en mis pensamientos? Mira, llueve -para variar-. Y esta vez mi rodilla ni se digna a avisar así que les propongo a los chicos tomar un café en el Alboka.

Gerardo camina pensativo y Jess de vez en cuando parece descubrir algo en el suelo -está muy concentrada en él-, nos miramos las caras con cierto sentimiento de melancolía encapuchada y evitamos tocar el tema no sé si por temor a romper con la felicidad de los nuevos comienzos que te esperan o porque no se notará tu ausencia hasta que se hagan las tardes, las noches, las mañanas y falte algún comentario del que se sentía ser viejo con alma niño.

Se nos atragantan las palabras y Gerardo suelta un "se le va a echar de menos". Todos asentimos mientras cruzamos el puente de María Cristina algo más vacío de lo habitual hasta llegar al cruce donde "se encuentra la galería" comento con el dedo levantado.

El transcurso de la tarde resulta ser uno de esos momentos en la vida donde un grupo de personas puede estar en sintonía y les invade el mismo sentimiento. "¿Cuándo se notará su ausencia?", "¿qué pasará cuando yo me vaya?", ¿qué será de la bandanga ahora?" -este último era para sacarte una sonrisa- como quise hacer indignándome a contar un chiste malo -ya sabes, para romper un poco el hielo-.

Se nota demasiado lo difícil que resulta sobrellevar la ausencia de alguien, ahora que han pasado los días igual se siente más porque al final todos podemos tener el efecto retardado que trae la monotonía, añun cuando en ese mutuo y nuevo comienzo que supone conocer a alguien, no te plantees que pueda existir un momento en el que decir un "hasta luego".

Despedidas... supongo que  de esas hemos tenido bastantes, las suficientes como para pensar demasiado sobre el trago amargo que en mayor, en menor, en su justa medida pero, aun con todo, igualmente amargo atraviesa quien se va o quien se queda.

Tantas como para saber que afortunadamente -o desafortunadamente, para algunos- las historias pueden llegar a tatuarse en el aire de ciertos lugares y momentos, y esto es lo que lo hace menos soportable, casi rozando el navajazo de la nostalgia.

Hoy como cuando hace unos cuantos años después de seis mudanzas en cuatro ciudades diferentes- me planteo si puede merecer la pena. Una vez la cuarta no era suficiente aunque me mantuvo poco más de once años, esta vez la quinta, con todo el dolor de mi pena, tiene los días contados pero la merece precisamente por lo que te dejan los demás aunque no sean parte de tu día a día.

Tú te tatuaste al igual que -espero- nosotros lo hayamos hecho en tu vida tanto que igual dentro de unos años te conviertas en el equivalente de "obras completas" que formen parte de nuestra incompleta vida.

Alea iacta est, Solo.

jueves, 27 de diciembre de 2012

El club de la Mala Estrella

Conforme descanso me pesan las ojeras. Ahora, el tímido taconeo de la lluvia anuncia que volvemos al norte y se siente más y más cerca conforme aumenta el ritmo de esas gotas coléricas que por alguna extraña razón, en lo más hondo de mí, extrañaba. 

Dejo el presente de este angosto asiento de autobús, tiranizado por los apuntes del examen de mañana, por una crónica filtrada en la asimilación de un fin de semana que ha intentado dejar rastros de fuego fatuo para poder volver a casa pero, ¿para qué sirven las migas de pan cuando ya te has perdido?

Como una prostituta memoria pongo en venta mis recuerdos y mis sueños al mejor postor intentando atesorar la recopilación de momentos con  la banda rumana que nos sorprendió en el parque y nos obligó a descansar de una ruta en bicicleta con el único destino del choque con la terapia, los puros en una plaza que probablemente cambiará de nombre o la absenta anisada con terrones de azúcar posteriores a una obra de teatro y comida india.

En la irreverente, disuelta, discordante, irrevocable búsqueda de ese choque me enfrenté cara a cara a tu esbozo, a ese que, conforme iba descubriéndose entre las sábanas de la realidad, trazaba delicadamente la idea que te personificaba en mi cabeza y deseé que fuera carne para acecharlo, y enredarlo entre mis dientes despedazándote de la manera más pausada para que digerirte y asimilarte costara menos.

No finalmente, porque no fue ese el destino final de ese día -que precisamente terminó con Malas Estrellas, absenta anisado y algo de Magia en el ambiente-, llegamos al sitio más apartado donde rompieran las olas e inevitablemente no pude evitar imaginarle perdiéndose de todas esas luces que atosigaban incluso en la distancia, huyendo del gentío, del equilibrio, de la intranquilidad regida por la masa de cadáveres víctimas y perpetradas por el tiempo.

Pero ahí estábamos, hablando de esas historias que ha no mucho seguro fueron para no dormir -lascivas, dolorosas, ahogadas pero finalmente añoradas con el cariño que sólo puede traer el tiempo- mientras, nos cogían por detrás las horas y, una vez más, el tiempo.

Tiempo, tiempo, tiempo... ese maldito zaguán que convierte en cenizas lo peor dejando para después los buenos momentos, perro, olvidable tras el efecto anubarrado de la memoria, que se nos echaba encima con un presente que finalmente nos convirtió en dos más de la fauna que nos rodeaba, con la diferencia que no sabíamos exactamente ni dónde íbamos ni si nos dejarían entrar.

Así que a golpe de GPS huimos al mejor estilo À bout de soufflé -con mueca imitando a Bogart a mitad del camino y todo- para llegar con la esperanza de un deus ex machina que nos pudiera colar sin haber reservado entradas. 

Entre luces, frío, risas, pies en alto, pedaleo, piernas dolorosas, cabellos en la boca, más frío, adrenalina, peatones casi atropellados, parar, revisar que no nos habíamos perdido, más risas al ver que nos habíamos pasado del camino, frío y piernas resentidas, que al día siguiente bien sentimos su venganza, algo me dijo dentro de todo ese correr que no es el fin del mundo, que nunca lo es, porque de una forma u otra dentro del "agilipollamiento" que es aceptar hecatombes de un analfabeto abatido, te miras al espejo y, sintiendo lástima de ti, vuelves a salir igualmente como un maniquí en una vitrina, expuesta a tus errores.
Ni tampoco es el final de ti porque antes de perderte me habré perdido dentro de cada una de las migajas que procuro dejar para no desaparecer.

Ahora la lluvia es más intensa, vuelvo al presente y una martilleante jaqueca hace que piense en dejar por un rato la asimilación para ver el documental del señor Fernando Vallejo pero, eso sí, me siguen pesando las ojeras y ya estoy cansada de escribir...

martes, 4 de diciembre de 2012

"Walk that line, it's midnight in Harlem"

Llegó un momento en la que todos estábamos en diferentes mundos, controlados por la mirada perdida de nuestro propio encuentro, pero aun y todo en consonancia.
Ella pintando, salvaje, sobre el armario, ellos en un duelo de egos al bajo y la guitarra, la otra bajista -sensualmente- cerrando los ojos, mirando al techo, susurrando la canción mientras yo buscaba palabras para otra posible banda sonora en una cabeza con conexión limitada.

Sólo recuerdo que hablamos las palabras suficientes o quizás fueron más los actos previos los que se unieron en lo que nos llevó al delirio artístico en cada una de las expresiones. Igual, los temas tratados a mitad de la madrugada, la re cena con hierbabuena y las fotografías descaradas que jugaban con los espejos o los cuadros que otras noches se resumieron en una pincelada, los que nos regalaron el ritmo de esa noche inolvidable, pero a las 8,00 de la mañana, una hora antes de una atractiva propuesta de viaje improvisado, que días después realizaría, quizás lo que nos unió fueron esas historias que contar, las que mayormente nos confundieron y nos fundieron el alma acongojada por las causas perdidas.
Así me creí sentir como el virginal Derek al conocer a Tedeschi y encontrar a sus poco más de 20 años a alguien de casi diez más con la que sintió revivirse en una yaga de nuevas sensaciones que atravesaran cada una de estas noches interminables.

"Drink to me with thine eyes, and I will pledge with mine -cantó lenta y suavemente, en voz baja-. Or leave a kiss but in the cup, and I'll not ask for wine."
(Crónicas marcianas).

lunes, 22 de octubre de 2012


Una vez después de un tiempo intenté hacer sin ti lo que no pude hacer contigo y gradualmente más consciente del tiempo se hicieron los días, las semanas, los meses, los planes de futuro... todo, sucesivamente, hasta llegar a este momento en el que el presente te ha hecho recuerdo, no sólo por el sentimiento frustrado de recordarnos teniendo la cabeza más en las metas que en los pasos o por el cuentagotas de nuestros buenos momentos sino por la abundancia de los malos evolucionados a los que ni el hoy ni el mañana nos hubieran hecho los mismos.



sábado, 29 de septiembre de 2012

Entre mis besos y tu espalda te deshaces en sueños lloviendo inconsciente en gotas dosificadas con murmullos.

Llueve, llueves, y el viento y las nubes destrozan cualquier posible siseo de luz de la ventana, pero tu cuerpo semidesnudo sigue palpitando instintivo ante mis huellas deslizadas entre tu pecho, tu cuello, tu pelo sin sospechar por un instante que te acecha mi mirada retratándote con imagen y palabras en mi lienzo de recuerdos.


Pero te me metes en las venas, arrollas desembocándote en mis párpados perdidos que saben que conscientemente inconscientes un día, inevitablemente, dejarán atrás todos los recuerdos contigo y sin ti.

martes, 4 de septiembre de 2012

Bergman Clown (1996)
Bengt Wanselius
Comenzamos con el intento de correr despavorida de la monotonía en una búsqueda incansable de razones para las que poder vivir sin ecos. La verdad es que hace mucho que no me planto tras la pantalla de este ordenador y menos desde este nuevo pequeño hogar que estamos creando paso a paso en esta ciudad, pero el tiempo poco a poco va agotando el alba de sus gotas esperando nuevos posibles destinos en los que poder seguir corriendo.

Quizás la etapa de conformidad va erigiendo su base por aquí, sobre todo con gente que, desafortunadamente, está de paso u otras que han vuelto después de años de distancia y he tenido la suerte de toparme.

El verano va dejando sus últimos suspiros en vestigios de soles que apagan día a día su intensidad pero con la satisfacción de que se ha vivido tan intensamente que va dejando trazos de -sí, por qué no decirlo- una sintonía de sentimientos encontrados reencontrados, mayormente reconfortantes... tantos que asusta un poco por lo sorprendentemente a gusto que me hace(n) vivir.

Compartir risas con el pasado que sigue presente, suspirar nuevamente con un presente que se mece cada vez más en la temporalidad y esperar a que una nueva etapa, probablemente -si todo se da-, en otras fronteras traiga un halo que mezcla la esperanza, el temor de dar un paso que aún no se sabe si me sobrepasará y una nostalgia precoz de lo que -por gracia o desgracia- no son más que caminos casualmente momentáneos y otros que ya siguen desde mucho tiempo atrás.

Por desgracia en este comienzo del final de una etapa se encuentra lo que inconscientemente buscamos pero no esperamos cuando ya la respiración es más un jadeo ahogado.

Por fortuna esta vez sí te encuentras preparada porque ya sabes lo que es sentir lo que realmente significa que en un futuro más próximo que lejano comiences en una nueva ciudad.

Parte de esto lo comentó Nosferatu, el que se resiste a morir en una de nuestras conversaciones. Precisamente me hablaba sobre cómo los vínculos se intensifican conforme el momento de la aurora previo a la partida va llegando y encuentras ciertas cosas que no esperabas, esas mucho menos idóneas para decir cada uno de los "hasta que nos volvamos a cruzar".

Tiene bastante razón, sobre todo por sus experiencias en este tipo de "hasta -probablemente- luegos" de cuando vienes y vas de un sitio a otro, pero aunque se nos van las vacaciones y llega el último sprint antes de sobrepasar la meta que nos desvela una nueva carrera que proseguir sabes que, sobre todo y ante todo te queda, les queda, nos queda el recuerdo.

Por lo pronto, después de estas cortas vacaciones supongo que sólo me queda decir un... quién pensaba que esto está muerto, está más vivo que nunca.

viernes, 27 de julio de 2012

El tiempo va

Veravento
Una vez leí unas palabras de Sabina con las que ahora mismo creo sentirme muy identificada; decían algo como que si fuera por la gente, él viviría en la miseria porque fue entonces cuando lo "mejor" de él salió y sí, ahora que se podría vivir que estoy viviendo uno de los mejores momentos de mi vida -y toco madera por si las moscas- es cuando ese flujo inspirador, sí fluye, pero simplemente en susurros breves en servilletas pasajeras que se acumulan en el desorden por falta de tiempo.

Precisamente es eso lo que se necesita para que paso a paso las cosas vayan tomando su rumbo y aunque los momentos decisivos están al llegar este verano sabe al ojo de huracán precisamente porque el escepticismo propio del "después de grandes momentos hay malos esperándote en la esquina" no para de rondarme por la cabeza.

Se podría declarar este blog en vacaciones por gusto y por fuerzas mayores, y ahora que convivo con físicos por todas partes lo llamaría la parte experimental y no tan teórica aunque no existiría la una sin la otra de una vida en Nirvana. 

Razón, razón, razón por por todas partes ya que en pocas palabras tengo en la baraja un gran manojo de físicos y un psicoanalista Lacaniano, que aun tiene que hacer una explicación "for dumies" de su tesis doctoral porque, honestamente, ya he desistido de la de los físicos -perdona Leito pero no doy para más- pero igual es esta hidalguía que quiere demoler los esquemas "molinesques" que aun sigue esperando roperlo a carcajadas.

Y aunque los buenos tiempos puedan resultar poco productivos en comparación con las ganas de plasmar ese borbotón de inspiración que podrías plasmar en Dios vaya a saber qué cosas, el show no es que deba continuar sino que se debe de disfrutar mientras siga para poder decirle a nuestro Sam interno:

-Play it once, Sam... for old times sake
-I don't know what you mean...
-Play it again Sam, "as time goes by"
Ibrahim Ferrer y Omara Portuondo - "El tiempo va" 

No lo podrán negar, 
la historia se repite
librar con las pasiones 
triunfar o fracasar
el mundo es para siempre joven
y el tiempo va

martes, 17 de julio de 2012

No he desaparecido de la faz de la tierra ni he sido abducida, tampoco me he roto el perfil derecho de mis pensamientos pero sí me ha intentado atacar una llama en una escapada a Francia -mejor no entrar en detalles, por favor-, se me han perdido las llaves de la sesera por la arena y cada día van pasando cosas que demuestran que la vida sigue, como tiene que seguir, con alguna que otra novedad pero, francamente, más ausencia de tiempo para escribir que otra cosa.

Y pasan los días sin que te des cuenta, pasan los besos, los sabores, las experiencias gratas y breves, porque sólo lo breve tiene esa sensación que sigue sobrando tiempo para vivirlo y los días se echan más encima aun de la manera más ingrata, los segundos no perdonan así como el encuentro diario con personas que se pierden en las aduanas de sus propios deseos.

No sólo no saber decir basta a una  empañado en frases pasadas que regañan a la injusticia del presente si no también la afonía del presente por el uso de palabras adobadas en nombres propios con los que nos identificamos ausentes de una idea propia; pensemos un segundo en el anhelo de algo que trascienda nuestro cuerpo con la pasión efímera de unas piernas calientes y la banalización de nuestros deseos personificados.

Y cada vez más me pregunto, no convertimos nuestros propios pensamientos en algo tan superficial como el sexo sin sentimiento? Día a día me encuentro con personas que se pierden en el ciclo efímero de objeciones sin pensamiento, reglas prescritas en una cabeza ausente de juicio propio como un guión sin argumento ni marco pero igual es que la superficialidad lo colma todo por aquí.

También existe la otra cara de la moneda y creo que esas son las que me abducen las tardes enteras de conversaciones pero después de un mes y medio puedo decir que al fin tengo un momento para poder sentarme en el ordenador y escribir... hasta ahora todo está en servilletas perdidas por una habitación de notas mentales que se entrecruzan y se terminan perdiendo pero tengo pendiente una pérdida completa y absoluta en la casa de unos amigos que viven semi-alienados en la mitad del bosque; por lo pronto nada mejor que música para esta especie de "reflexión".

La verdad es que este grupo ha sido recomendado por el vendedor de discos de vinilo, cds y libros de la tienda que está justo frente a mi portal que, por cierto, muchas gracias por el CD -aunque sé que no lo leerás- pero la cuestión es que me ha regalado algo de Gretchen Phillips así que cuando termine de escuchar el disco, lo subiré "y-legalmente" podréis escucharlo.


sábado, 26 de mayo de 2012

"Cuando somos jóvenes somos tan estúpidos... no pensamos que las cosas tengan un final."
La Notte, Antonioni


Blow Up
(Gracias por la recomendación)
Supongamos que confieso que me enamoré... 

Sabes? A veces tengo la sensación de lo difícil que es diferenciar entre amor y encandilamiento pero, entre ambas, irrumpe el orgullo y se nubla por la pasión.

Supongamos que una vez me devoró una pasión, esa que te enturbia el pensamiento y te reconcome la razón al paso en el que todos y cada uno de los pilares de tu vida, de tu alma, están a un soplido del desastre o del éxtasis. 

Éxtasis líquido que funde con tu carne conforme tus dedos intentan moldear en uno ambos cuerpos y tu boca, aspirar el ritmo de la médula espinal del calor de su aliento. 

Desastre de esperanzas fracturadas que prueban la maestría de cada uno y, o te guían la inteligencia las viejas heridas o te engullen, te engulles, hasta el punto de perderte a ti misma.

Supongamos que una vez tuve la extraña sensación de sentir algo que me sobrepasaba, hasta el punto de escapárseme los latidos de las venas, de no ser capaz de recorrer ese movimiento sísmico, incontrolable, que ahora, pasado el tiempo suficiente, ya en la antesala del olvido, sólo te queda darte cuenta que no resultó ser que te sobrepasara sino que tu cuerpo, tus manos y tú misma eras demasiado chica para resistirlo.

Por los nuevos comienzos, por esos un trago doble...  
My time after awhile, John Mayall & The Bluesbreakers

domingo, 6 de mayo de 2012

Soon enough the bluebird has to fly

No necesité echarte por la borda de mi mar en vida, ni tampoco susurrarte a un árbol y, después de "cubrirlo con barro", dejarte en el olvido para que sólo fueras un secreto entre él y yo, no.

No necesité nada más que tiempo para reencontrarme con lugares que me recordaran a ti y relegarte simple, y llanamente a un recuerdo expreso en una canción tatuada con sol y nieve en mi sonrisa, en la lágrima que cada vez menos y a deshora se te dedica cuando un hombre va dibujando eses por el paseo marítimo o ese cubano que moldea en la arena erige el altar de una casa diluida para revivirla con velas en la oscuridad de La Concha a oscuras.

El desvanecimiento de tu recuerdo se alza por una ciudad desierta en esta vuelta a casa donde, de vez en cuando, te apareces -menos de cuando y más en vez- y se me ponen a prueba los recuerdos en el pulso entre la sonrisa y la melancolía destemplándoseme el alma al recordar cuando llueve y no estás...

viernes, 20 de abril de 2012

Resultas el principio consumado de lo incapaz de un sentimiento, de las palabras malheridas tras el punzante y frío filo del declive personificado en la hecatombe de mi cuerpo.

Hecatombe, hecatombe, HECATOMBE! Así se deslizó el río helado de tus palabras por mi espalda... cortante, malhechor, ardiente! Carbonizando mi ser al limite de la ausencia de la piedad pero, por fortuna, sin llegar a un corazón que antes, segundos antes, huyó de sí por la puerta trasera sin dejar una nota de despedida, sólo rastros líquidos de indecisión, de una obertura incompleta, de una sensación de asuntos sin resolver.

La escucho y sería orgullo negar que me recorre las venas como alcohol quemando en la garganta con el fin de ahogar lo que no se puede sino ingerir en chupitos cortantes de afán atragantado, de impotencia inhalada con el vaho pálido de una mente perdida en la devastación.

Desde cuándo el mundo se me ha convertido en un río de emociones? Emociones desintegradas, llenas de vida, llenas de ganas. Se tocan entre sí con desesperación, con intensidad, como intentando huir de una habitación aterida en la inconsistencia del frío en las horas en las que les vienes y vuelves a revolver todo, unas con la posibilidad de sentir tu lengua acariciando palabras indecentemente dulces y otras con ganas de dar las gracias por no haberte vivido, no haberte ahuyentado y haber huido.

jueves, 8 de marzo de 2012

Igual peco en adelantarme al tiempo, 
al emocionarme sin una base adecuada
y resucitar antes de haber muerto...

pero en algún momento,
en lo que sea que dure esta historia
que no sé si será mucho
o poco
o las dos cosas

espero de todo corazón
susurrarte en las mañanas que nos queden
y llorarte antes de que te vayas...


con los dedos necesarios,
con las manos preparadas
midiéndote en ronquidos nocturnos
palpándote entre mi almohada

y antes que todo llorarte,
aullarte, resistirte, arrancarte
para que en el momento que te vayas
sea más fácil adelantarme, emocionarme, resucitarte
pero habiéndote llorado y revivido
revivido y llorado lo suficiente
y así, finalmente, darte lo que me dejes darte.

Comme nuages flottants


Piérdete pues idea... 
piérdete en el invierno
que al mar se le va la ciencia
y a la primavera, el recuedo.

Si se mueven, aunque sea solo un poco, rápidamente acaban estrellados contra la pared. Desde muy joven he creído que el mundo en el que vivimos nos traiciona.
Naruse Mikio


martes, 6 de marzo de 2012

"Confesiones de un artista de mierda"

A veces pienso que este disco es el aullido ronco que una vez le salió del alma y con el que roncos como  fantasmas nos identificamos; roncos que, al menos una vez, nos hemos perdido en arañazos que una vez fueron caricias, desvestirse y ayudarse a vestir sin apartar los labios.

Dicen que es difícil hacer latir a un corazón... no opino lo mismo, no es difícil que algo inflamable con ganas de arder termine desatando su deseo por ver su mera búsqueda secreta cumplirse... no, no creo que sea difícil hacer latir a un corazón con ansias, sino que lo que es duro es atravesarlo, quedarse ahí implantado y mantenerse hasta que en un momento u otro haya que sobrevivir al desangrado, al estigma y a seguir latiendo.








"Please make me shine when you are near"

Justo ahora estaba comiendo en algo que más que cafetería parece un invernadero pero con, sin ninguna duda, una de las mejores vistas de la ciudad.

Vamos a ser algo más descriptivas... estudio en un palacete que podría igual tildarse de neo renacentista con flores naturales en el baño, kleenex en vez de papel higiénico reciclado y un váter más cómodo que las sillas que hay en clase... pero por desgracia, a excepción de la vista, nuestra cafetería cuenta con dos microondas y tres máquinas expendedoras que nos proveen comida "saludable"; vamos, como en Pulp Fiction, la piedra angular de toda dieta saludable.

Hoy el día está nublado, como de normal, pero por lo visto la inquietud del sol consiguió adueñarse de un resquicio diminuto que reflejaba en una parte de la orilla de la playa dando un tono esmeralda rodeado de ese triste verde mar oscuro.

Pero bueno, no es eso de lo que voy a hablar hoy, no, me temo que ya me perdonaréis, en ocasiones las vistas pueden, pero dejando atrás una lectura reticente que se evadía precisamente en ese extraño efecto la conversación de las niñas de única mesa ocupada -además de la mía.

Hablaban sobre la vejez y que cuando llegasen a viejas querían llegar bien ya que si era mal preferían no llegar y prosiguieron hablando de profesores, asignaturas...

Ahora es cuando viene en realidad el eje central de una reflexión que en muchas ocasiones ha pasado de gritar a gimotear de vez en cuando pero sí, a estas edades, no sé si por la lejana idea de la muerte, decimos comentarios tales como eso -no lo critico, honestamente, lo veo lógico porque ahora mismo no tenemos nada a lo que aferrarnos, o sí, pero no lo valoramos- o igual la idea de "la gélida" se percibe como algo más vano y menos trascendente pero conforme vamos creciendo, supongo por lo que he observado, oído y visto, queremos aferrarnos más a la vida; los ateos se convierten en creyentes férreos de lo que antes se reían porque la mera idea de la nada después de cerrar definitivamente los ojos nos aterra o la mera idea de lo desconocido y, finalmente, las personas que dejamos atrás y no podremos seguir protegiendo se convierten en otro motivo más para asirse más aun a esta existencia.

En fin... no es que le tenga miedo a la muerte, soy de las jóvenes que consideran que viene cuando tenga que venir -independientemente de la edad, sexo, condición...- pero lo que sé y lo que espero -y ahora cogeré la frase que dijo una vez una amiga y que, me temo, es de las pocas que se han quedado guardadas en esta desordenada sesera- es que si viene, y que sea cuando tenga que venir, no me pille, sobre todo, sin una palabra preparada ya dicha.

Como aun se es joven, aunque cada vez más me va pareciendo lo contrario quizás por la percepción de una vida breve pero llena, seguiré retando el tiempo ya que hasta hoy he tenido la fortuna de haber conocido y realizado una pequeña parte de sueños pero haber vivido una gran parte de vida, breve pero igualmente grande.

Lo mismo decía a los siete años y lo mismo seguiré diciendo hasta que me muera (lo siento, Andsha de siete años, te voy robando ideas... ya sabes, la "inmaduración" tiene su coste y reciclar palabras es parte de él).


I don't know if the one, but she's the only certainty we have in life; anyway, I guess I'm gonna do like the main character in The dark side of the heart (El lado oscuro del corazón), an argentinian movie, just hook up life -in his case, the search for the woman that flies- to make death move away,or maybe it's fear I might fall in love with her.

martes, 28 de febrero de 2012

Por lo eterno, no hay mal que por bien no venga

Cada vez más sorprende cómo a lo largo de la historia el ser humano ha cambiado continuamente de ideales, moral, concepciones arraigadas a una época determinada por la sociedad y el marco de entonces pero, en cambio, las pasiones siguen siendo las mismas ahora, entonces y, esperemos, siempre.

Todos nos hemos encontrado en esa difícil situación y sentimiento de estar en medio de un camino con dos vértebras totalmente opuestas y caer en la ambigüedad por miedo pero la verdad es que de un momento a otro ha de darse un paso, ha de tomarse el "camino de las baldosas amarillas" para avanzar y de un modo u otro terminar en eso que podamos llamar hogar.

Abruma la incoherencia de tu propio cuerpo manifestando ese cúmulo de sentimientos que se contraen en un nudo de palabras que se te atoran en los flujos de pensamientos; marea con un escalofrío el hecho de la poca nitidez de las cosas, el miedo a lo desconocido, la apariencia etérea de un futuro sin una seguridad consagrada pero, ¿qué se le va a hacer? Las pasiones viven y vivirán para darnos lo mejor y lo peor de la existencia.

Sea cual sea el camino a escoger el arrepentimiento puede venir por haber dejado una puerta entreabierta con el "y si..." de la duda y más si se vuelve al pasado...

El pasado, el pasado, el pasado... esos recuerdos atemporales que pueden llegar a perseguirnos y más si se tiene miedo a seguir adelante pero futuro, al fin y al cabo, es a lo que paso a paso nos presentamos con la sien en duda, las rodillas temblando, las manos sudadas.

Pero sea lo que sea,como le dije hace unos días a una amiga... consciente ha de ser uno que cuando se cierra la puerta tendrá que temblar la tierra y aliarse el sino con el azar para que se abran y más en este mundo de glorias temporales en el que a la velocidad de lo que se sienta puede pasar al olvido -semanas, meses, años...- pero tan pronto como aparezca el orgullo, en ese caso y en apariencia, puede tardar lo que tarda el afán por esconder y no expresar el jadeo interno.

Y como de todo se aprende a golpes, ya que saliendo impune en base a la certeza de no embarrarse no es vivir,  y sólo decir te deseo más hoy y menos que mañana no vale hay que considerar que el estancamiento no es ni una opción porque este es el momento de vivir ya que el futuro no se escribe en el ayer sino en el ahora.

Eso sí, cuando las ganas se te envuelven en las venas y arden hasta los mismísimos pezones... sólo cuando ese día llegue me temo que sí, finalmente seré una gran ilusa; hasta entonces, seguiré siendo una ilusa pero el "gran" detrás.
 
 
I'm a fool to want you - Dexter Gordon

Corregidas algunas incoherencias de las prisas a las 22.15

jueves, 2 de febrero de 2012

"El eterno brillo de una mente sin recuerdos" ya no es ciencia ficción

Pensamientos aleatorios en el día de San Valentín de 2004. Hoy es un día inventado por las compañías que hacen tarjetas para hacer que la gente se sienta como la mierda. 
No fui a trabajar hoy. Tomé un tren para Montauk. No sé por qué. No soy una persona impulsiva. Supongo que me desperté en pánico esta mañana. Necesito llevar a reparar mi coche. (...) 
Está jodidamente helada la playa esta mañana. Montauk en febrero, ¿en serio, Joel?
Páginas arrancadas, no recuerdo haber hecho eso! Parece que es la página que escribo aquí en dos años. 
La arena está sobrevalorada. Toda ella son sólo piedras diminúsculas. 
Me gustaría conocer a alguien nuevo. Descubrí que mis oportunidades de que eso sucediera eran más bien pequeñas. Parece ser que soy incapaz de mantener contacto visual con una mujer que no conozca. Puede que deba volver con Naomi, ella era amable. Amable es bueno. Ella me amaba. 
Por qué no me enamoro de cada mujer que veo y me presta un poco de atención?

Échenle un vistazo. Hace un par de semanas, en una de las visitas, algunas veces, usuales que suelo hacer para alimentar con unos duros al bolsillo, estaba leyendo uno de los artículos de Muy Interesante del año pasado, desconozco el mes, en el que hablaba de un nuevo método para borrar los recuerdos.
En el momento lo leí, fue interesante sobre todo porque el quid de la cuestión era el hecho de, no somos quienes somos, en una parte, por esos malos recuerdos que vivimos?

Hoy, son casi las dos de la mañana y aproximadamente a las doce me entró el mono de ver esta película e instantáneamente vino el artículo a la cabeza. Lo intenté buscar completo, tal y como estaba en la revista pero, por desgracia, no está completo en la web pero da que pensar.

A continuación les dejo el LINK pero para ahorrarles el trabajo, lo pego tal y como está en la web; si vuelvo y puedo hacerme con él, no duden que lo haré.

¿Quién dice que los recuerdos de experiencias desagradables permanecen en el cerebro durante toda la vida? Científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins (EE UU) han descubierto que eliminando proteínas de cierta zona del cerebro desaparecen los recuerdos negativos. "Nuestro estudio describe los mecanismos moleculares involucrados en la memoria de miedo y la posibilidad de manipular esos mecanismos con fármacos para tratar problemas como el trastorno por estrés post-traumático", explica el neurocientífico Richard L. Huganir, coautor del trabajo.

En sus experimentos, Huganir y sus colegas produjeron un trauma en ratones aplicándoles una descarga eléctrica a la vez que hacían sonar un ruido específico. Tras la experiencia, los ratones reaccionaban quedando inmóviles con sólo escuchar el tono. En los circuitos nerviosos de la amígdala -la parte del cerebro relacionada con el miedo-, los científicos detectaron que se había producido un aumento en la actividad de ciertas células nerviosas.  Y examinando las proteínas antes y después de la exposición al sonido en la zona, identificaron que ciertas proteínas llamadas AMPARs estaban relacionadas con el recuerdo que causaba miedo a los roedores. Al eliminarlas, se borraba también el recuerdo asociado al trauma.

“La posibilidad de borrar recuerdos puede sonar a ciencia ficción”, admite Huganir, que sin embargo está convencido de que dentro de poco se podrán utilizar sus hallazgos para ayudar a soldados que han vuelto de la guerra, a personas han sido víctimas de un rapto o a individuos que han sufrido alguna experiencia traumática.

Elena Sanz (Muy Interesante)





Desconozco en este momento el porqué de esta destemplanza. 
 No sé si es por la frialdad de fuera  o que mi cuerpo no está acostumbrado al frío que ha sumido mi pecho.

domingo, 22 de enero de 2012

Muerte en Venecia

-La belleza... querrás decir tu concepción espiritual de la belleza. Acaso niegas al artista la posibilidad de crear partiendo del espíritu?
-Sí, Gustav, no es precisamente lo que niego.
-Así que según tú, nuestra labor como artistas...
-Labor! Ahí está la cuestión. Crees de verdad que la belleza puede ser producto de una labor?
-Sí, sí, eso creo.
-La belleza nace así, espontáneamente, con absoluto desprecio hacia tu labor o la mía, preexiste a nuestra presunción de artistas.
(...)
Tu gran error, amigo mío, es considerar la vida, la realidad como una limitación.
-Y no lo es? La realidad nos distrae, nos degrada. Sabes lo que opino? A veces pienso que los artistas somos como cazadores agazapados en la oscuridad, que ni siquiera saben cuál es su blanco. No podemos pedirle a la vida que ilumine nuestros objetivos ni que nos indique el camino. La creación de la belleza, de la pureza es producto del espíritu.
-No, Gustav, no. La belleza pertenece a los sentidos. Sólo a los sentidos!
-No puedes acercarte al espíritu... no puedes acercarte al espíritu a través de los sentidos, no es posible! Sólo a través de un completo dominio de sí mismo, de los sentidos puede alcanzarse la sabiduría, al verdad y la dignidad humana.
-Sabiduría? Dignidad humana? Para qué sirven? El genio es un don divino. No, no, no, es una enfermedad divina, una llamada mórbida y pecadora... un abismo insondable.
-Deniego, deniego de las virtudes demoníacas del arte!
-Estás en un error! El mal es una necesidad, es el alimento del genio.
(...)
-Alfred, el arte es la mejor fuente de educación... el artista ha de ser ejemplar, debe ser un modelo de equilibrio y fortaleza, no puede ser ambiguo.
-Pero el arte es ambiguo siempre y la música, la más ambigua de todas las artes. Sí, Gustav, es la ambiguedad hecha ciencia. Espera! Escucha este acorde o este otro... puedes interpretarlo de cualquier manera, tienes frente a ti un sin fin de combinaciones matemáticas imprevistas, inagotables, un paraíso de dobles sentidos en los cuales tú más que nadie eres omnipotente y creas, haces y deshaces.
Muerte en Venecia (Película)
Porque la belleza, Fedón, nótalo bien, sólo la belleza es al mismo tiempo divina y perceptible. Por eso es el camino de lo sensible, el camino que lleva al artista hacia el espíritu. Pero ¿crees tú, amado mío, que podrá alcanzar alguna vez sabiduría y verdadera dignidad humana aquel para quien el camino que lleva al espíritu pasa por los sentidos? ¿O crees más bien (abandono la decisión a tu criterio) que éste es un camino peligroso, un camino de pecado y perdición, que necesariamente lleva al extravío? Porque has de saber que nosotros, los poetas, no podemos andar el camino de la belleza sin que Eros nos acompañe y nos sirva de guía; y que si podemos ser héroes y disciplinados guerreros a nuestro modo, nos parecemos, sin embargo, a las mujeres, pues nuestro ensalzamiento es la pasión, y nuestras ansias han de ser de amor. Tal es nuestra gloria y tal es nuestra vergüenza. ¿Comprendes ahora cómo nosotros, los poetas, no podemos ser ni sabios ni dignos? ¿Comprendes que necesariamente hemos de extraviarnos, que hemos de ser necesariamente concupiscentes y aventureros de los sentidos? La maestría de nuestro estilo es falsa, fingida e insensata; nuestra gloria y estimación, pura farsa; altamente ridícula, la confianza que el pueblo nos otorga. Empresa desatinada y condenable es querer educar por el arte al pueblo y a la juventud. ¿Pues cómo habría de servir para educar a alguien aquel en quien alienta de un modo innato una tendencia natural e incorregible hacia el abismo? Cierto es que quisiéramos negarlo y adquirir una actitud de dignidad; pero, como quiera que procedamos, ese abismo nos atrae. Así, por ejemplo, renegamos del conocimiento libertador, pues el conocimiento, Fedón, carece de severidad y disciplina; es sabio,comprensivo, perdona, no tiene forma ni decoro posibles, simpatiza con el abismo; es ya el mismo abismo. Lo rechazamos, pues, con decisión, y en adelante nuestros esfuerzos se dirigen tan sólo a la belleza; es decir, a la sencillez, a la grandeza y a la nueva disciplina, a la nueva inocencia y a la forma; pero inocencia y forma, Fedón, conduce a la embriaguez y al deseo, dirigen quizás al espíritu noble hacia el espantoso delito del sentimiento que condena como infame su propia severidad estética; lo llevan al abismo, ellos también, lo llevan al abismo. Y nosotros, los poetas, caemos al abismo porque no podemos emprender el vuelo hacia arriba rectamente, sólo podemos extraviarnos.
Muerte en Venecia (libro)

Por fin ayer pude ver una película pendiente de un libro que me gustó en su tiempo y que hace poco he vuelto a leer en los descansos entre clase y clase a fin de refrescarlo después de haber conseguido la película.

A su favor hay que decir que el libro es cortito, normal del gusanillo que se preguntaba sobre cómo lo haría el señor Visconti -seguro que este director le sonará a Gatopardo- para llevar a la pantalla un libro que fácilmente puedes leerte en una tarde algo intensiva y consta básicamente de poco diálogo pero, sobre todo, de la lucha interna, de los pensamientos del protagonista y un sentimiento tan descriptivo, tan sentido...

Es uno de esos casos que no sabrías decir qué es mejor, si la película o el libro. Punto positivo a la pelicula, es cómo consigue darle vida a los pensamientos creando la figura de Alfred en esa disputa entre pasional, el defensor de la belleza y, el oprimido Gustav. No hablemos de la calidad de la película en sí, ni del libro con reseñas o críticas de cine, no era eso de lo que quería hablar hoy sino de este conflicto entre "el espíritu" y "la belleza" concebidos tanto en la película como en el libro.

Dentro de esas dos mentalidades opuestas, qué hay del punto medio, la concepción de "la belleza", de los sentidos como el espíritu hecho carne?

Obsesionados por la moral, por la rectitud, por la ejemplaridad engendra una de las muchas desgracias de los reprimidos... al final esa contención termina desembocando en aburrimiento ahogado que se vierte en su vida diaria -"la mayoría de los problemas que tenemos se deben que vivimos en un mundo de mal cogidos...militares mal cogidos, políticos mal cogidos" (esto no es parte del libro ni la película sino de El Lado oscuro del corazón)-; desenfrenado por la pasión, origina que te muevas en esa fina línea entre la realidad y el precipicio corriendo el peligro de perderte. Sea cual sea la manera de cada cual para llegar al espíritu, lo único que creo es que nunca se puede llegar al alma si eso no sale del alma misma...

Hay una escena muy interesante en la película sobre un concierto... no diré más por si alguien decide verla pero me gustó, me gustó mucho aunque recomendaría leer el libro antes, sólo por cómo presenta de manera gráfica tantos pensamientos del protagonista sin necesidad alguna de una voz en off además de añadirle alguna que otra cosita que no aparece en el libro.