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| Como la niña sentada |
La verdad es que gracias a cierta cosilla que llegó a mis oídos de Srta. Demakrada con los testigos de Jehová -espero que aclare un poco más la discusión-, hablaré un poco sobre lo que la RAE define como "
Conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa o ideológica." que he podido conocer más a fondo por curiosidad y lo justo para que no llegaran a matar los gatos.
La cuestión es que me gustaría empezar con los Testigos de Jehová ya que mi primer contacto con ellos fue desde pequeña por las tantas veces que se acercaban a casa cuando éramos 2. Digamos que sólo recuerdo el salmo 91 de una mini biblia azul, la sala entera de blanco y un hombre que gritaba demasiado, también de blanco, y todos con las manos en alto como si con ello absorbieran energía del flexo o lucharan por conseguir un poco de aire con el calor pegajoso de la costa caribe colombiana pero ya más adelante todo encajaría.
Últimamente parece que van creciendo los adeptos pero ahora hablo de los Evangélicos, sobre todo en latinoamérica y, cómo no, mi familia no se salvó, a excepción de las que no caemos demasiado en cualquier grupo ni cualquier ideología que nos limite por ideas demasiado definidas. Así fue como la última vez que fui a Colombia decidieron llevarme y acepté, sobre todo por curiosidad, estar curada de espanto y respeto -cada uno hace con su vida lo que le conviene-.
La iglesia era grande, moderna, con aire acondicionado y el pastor también iba de blanco, era joven, pero la verdad es que al menos esta la recuerdo mejor, al ser más cercana a la memoria.
Inicialmente era bastante animado, canciones pegadizas y un sermón protagonizado por un pastor con más que don de palabra con la gente las repetía con manos en alto diciendo ALELUYA, cerrando los ojos como si repetir las palabras hiciesen que el mundo se convenciese más de ellas.
Progresivamente empezaron a aullar, a llorar pero ahí no acaba todo... el momento culmen fue cuando sacaron un cuerno gigante y todos lo vivían con más intensidad. Miraba alrededor con cara de espasmo, mi tía, que estaba a mi vera, esperaba que siguiera a la mayoría pero no podía dejar de tener los ojos como platos por la manera en la que lo vivían y alguna de las ideas de las que, hablando más adelante, no se tomaban en figurado sino literal pero recuerdo que me preguntó... "Andsha, cuántos años llevas en España?". Entonces llevaba 9 y fue lo que le contesté. Ella me contestó, "ves? Una señal, Andsha, una señal!" porque había dicho algo sobre ese número en el sermón pero yo seguía pensando qué iba a pasar con el cuerno. Poco tiempo después un elegido por el pastor, con algunas personas de rodillas, fue el encargado de hacerlo sonar; por lo visto, no podía, no le llegaban las fuerzas o no sabía por lo que el propio pastor se encargó de hacerlo vibrar y ahí fue cuando la gente empezó a llorar y a soltar aullidos...
Conocía a suficientes de los que estaban ahí para saber que buscaban el perdón con golpes en el pecho y, honestamente, les ayudaba a redimir sus impulsos primitivos pero, me temo, que inculcar eso a los niños de una manera estricta es algo que no logro explicarme ya que no tienen por qué cargar con los errores de sus padres que los excusan con no sé qué sobre que los pecados de sus antepasados los han hecho cometer los fallos de su vida junto a que el alcoholismo, la homosexualidad, la drogadicción (...) son un demonio por tanto aparte de exorcisarlo, han de actuar libres de pecado para que así sus hijos sean bendecidos además de no olvidar dejar, literalmente, un diezmo de sus ingresos, cómo no.
Ahora vamos con mi primer año de universidad protagonizado por los mormones. La verdad es que lo de los mormones fue gracias a una amiga que, por lo visto, la persiguieron yendo a su residencia y nos llevó con ellos contándonos más o menos la historia.
Hablaban de un tal Joseph Smith -luego hablando con mi madre, también los conocía demasiado bien, ella sí que atraía a este tipo de grupos- y su historia, la verdad es que tenía muy poca lógica, a mi parecer, además de que su biblia, por lo que pude informarme después, estaba llena de trascripciones y modificaciones de textos de autores como Shakespeare.
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| Elders |
Eligen a chicos y a chicas atractivos para atraer a sus adeptos con don en oratoria y, por qué no decirlo, hasta para cantar tenían su talento. Se hacían llamar Elders y eran en su gran mayoría, al menos los que conocimos, estadounidenses. Permanecían castos y puros hasta el matrimonio y nos invitaron a un bautizo, a una conversión.
La verdad es que el vídeo que nos pusieron en un principio tenía eso que suele tener la publicidad y algunas películas estadounidenses que intentan impresionar y llegar a la fibra sensible con mucha luz, una varonil voz en off de fondo y una historia dotada de "heroicidad" y divinidad pero la historia no llegó a mucho ya que no despertaban más allá del interés y del considerarles unos chicos encantadores y nada malos jugadores de baloncesto; la verdad, más allá de Joseph Smith no puedo hablaros si es cierto eso lo de la poligamia o qué tipo de dogmas secretos pueden tener pero aparentan ser demasiado perfectos, cosa que da qué pensar. La verdad es que fue cuando llegó el bautizo y mientras nosotras ahí estábamos, desafinando como nunca y calladas viendo cómo se desarrollaba el ritual ellos cantaban siguiendo extrictamente el pentagrama.
No era tan impresionable como los Testigos de Jehová o los Evangélicos que casi se formaban su propia pachanga en la misa con bailes y todo, no, pero sí que se desarrollaba de una manera más sobria o, mejor dicho, sencilla con un piano como acompañamiento hasta que llegó el momento del bautizo.
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| Ahí, a ver cómo respiras ahora |
Nada más entrar vimos una piscina y atamos algún cabo pero suponíamos que iba a ser ungir un poco de agua en la cabeza, MENTIRA. Prácticamente dijeron unas palabras y nada más terminarlas echaron a la mujer a la piscina sin darte cuenta. Saltamos del susto y la pobrecita se levantó medio mareada pero entre los aplausos, se le quitó la conmoción y creo que esa adrenalina de semejante caída al agua la achacaron a que Dios había entrado en su alma.
Y hasta aquí puedo leer -alguna más se me queda por el camino- y aunque cada una diga que es la Iglesia verdadera, la que trae la salvación y evitará que te incineres en el infierno no hay más infierno y más paraíso que el que nos toca vivir cada día, lo demás es un extra que ya se verá.