miércoles, 15 de febrero de 2012

Martes de tangos, boleros y sambas

Esta es una de unos cuantos italianos uno de ellos más argentino que italiano por culpa de los tangos, cuatro iraníes que no sabían castellano -a excepción de uno-, un alemán bastante callado, una uruguaya que gritaba por él, un yanqui de padres brasileños con otro trastorno de nacionalidad, par de colombianos y un venezolano. Y no, no es un chiste de "están un brasileño, un venezolano, un colombiano (...) todos ellos en su mayoría físicos a excepción del venezolano que tocaba la bandolina que era ingeniero y una de los colombianos..." , para nada.

En el escenario estaban el venezolano que tocaba la bandolina -el más "joven" de los tres que había, rozaría los veinti muchos llegando pisando tímidamente los treinta- y dos españoles, uno de ellos gordo, patillas y calva, y el otro nariz atucanada* (palabra inventada, no consta en la RAE pero que quiere decir "con forma de tucán"), barba puntiaguda y mandíbula erguida, orgullosa mientras tocaba.

El lugar, Altxerri y para los que no lo conozcan... es bastante amplio pero los sitios están escondidos en espacios perfectos para pasar desapercibidos, tiene una luz tenue amarillo cálido que en el escenario contrasta con el rojo intenso del nombre del local en letras de neón.

Cada músico suele llevar sus instrumentos pero siempre que vayas verás un piano de cola, un cajón, unas maracas, una pandereta y una trompeta colgada que, la verdad, no sé si servirá (seguro que se me ha olvidado alguno).

Hay cuadros de grandes de la música, algunos de ellos firmados en su paso por San Sebastián y generalmente la música que acompaña, cuando no hay concierto, suele ser jazz (es su sello) pero alguna vez sorprende algo de bossa nova, samba, blues, rock... depende de con qué pie se haya levantado el dueño.

Así era como se encontraban reunidos gente de toda clase y condición, la gran mayoría sobrepasaban los treinta -y cuando digo sobrepasaban era porque muchos eran de más de cincuenta, bastantes de esa mayoría, de más de treinta, suficientes de veinti muchos y una gran minoría (por no decir una persona) que apenas había pisado los veinte.

La gran mayoría no se atrevían a pasar esa línea invisible que hay entre la silla del escenario pero acompañaban a las canciones desde el anonimato. Unas veces, subía a cantar la mujer del de la nariz atucanada, rubia, voz pura de bolero y baile arrítmico que muchas veces de esas que cantó terminaba besándose con su marido después de boleros del estilo de "Sabor a mí" o alguna movidita como "María la portuguesa"; otras, el más argentino que italiano se encargó de los tangos y alguna que otra italiana que se dejaba caer "Bella ciao" o Bruccia la terra, la de El padrino con letra primero en castellano y después en italiano, y una napolitana que, honestamente, desconocía.

También hubo momentos para Nostalgias, Naranjo en flor, Por una cabeza... y al ser una jam session me temo que un par de las canciones fueron algo descoordinadas, más por nervios de la que cantó, pero gran momento de la noche fue cuando se llegó a la samba con el dueño del local, que subió con la pandereta y a la que también acompañó otro de bigote ingrávido -que seguramente cada mañana se lo peinaba-, de pareja muchísimo más joven que él y voz ronca.

Esto más que una historia con principio, final y argumento es más bien una de los martes... esos cuando te trasladas al olor del cigarrillo mezclado con el tinto recién hecho, las manos deshojadas y el lloro de una voz de unas manos entonces menos deshojadas que ahora y en los que dan ganas de sacar una de aguardiente y brindar por los que hace mucho tiempo que no están pero que siguen estando en el recuerdo...

La luna arde en el cielo
Y yo ardo de amor
El fuego es consumido
Como mi corazón
Mi alma llora
Dolorida
No estoy en paz
qué mala noche
El tiempo pasa
mas no amanece
no hay más sol
si ella no vuelve
 Mi tierra está ardiendo
y arde mi corazon
Ella sedienta de agua
Y yo sediento de amor
A quién le canto
mi canción
si no hay nadie
que se asome
en el balcón
 La luna arde en el cielo
y yo ardo de amor
el fuego es consumido
como mi corazón
En pocas palabras, si vivís en San Sebastián u os pasáis, entre todos esos días, un martes, y os gusta este tipo de música... id al Altxerri a partir de las 23.00

4 comentarios:

Alisea dijo...

Tengo muchas asignaturas pendientes, que son leer todas tus entradas desde que me perdí con los malditos examenes, a partir del lunes seré un poquito más libre!!!! :)

Andsha Pinolina dijo...

No te preocupes, Alisea, ya ves...todo sigue igual que siempre. Ay,exámenes, exámenes...afortunadamente ya pasó la tormenta pero espero que todo haya ido bien!

Paula dijo...

He experimentado una especie de "déjà vu" al leer el primer párrafo....jajajja

;)

Andsha Pinolina dijo...

Por qué será, será... jajaja!