jueves, 23 de junio de 2011

Camarero de sonrisa caída y melodiosa mirada amenazante

Querido camarero de sonrisa caída y melodiosa mirada amenazante:

No dejo de pensar en el antipático gesto de tu mirada al entrar al bar, en ese no "buenos días" y en la ausencia de palabras cuando te intentaba pedir algo. Era... era como si con un sólo vistazo leyeras lo en lo más profundo mis pensamientos "un café con leche y un pincho de tortilla, por favor" pero aguardaras hasta el último momento para asombrarme con tu irritada voz de cigarrillos.

Recuerdo ese día, ese largo y apenas soportable instante de caso omiso, el enigmático sonido gutural semenjante al "jeh" y el "seductor" movimiento de cabeza -mientras lo decías- pasados ya 15 minutos de espera, de pie y en la barra...

Me constaba -muy a mi pesar- que no era la única, me dí cuenta que habían más a los que desdeñabas -algunos incluso con palabras-... pero sé, que en mi mente serás ese camarero de sonrisa caída y agradable mirada amenazante que a las 7 y pico de la mañana me inspiró de tal manera de casi no controlarme y de escribir como una posesa... enciendes la mecha de mi inspiración.

Porque aunque posiblemente ni lo leas -soy así de vergonzosa que no soy capaz de acercarme y decirte lo increíblemente repulsivo e insoportable que fuiste no sólo conmigo sino con todos aquellos que aún llevaban más de 30 minutos esperando (conclusión sacada de la frase literal "llevo más de 30 minutos esperando, así que ya sabes lo que te espera")- eras el único bar abierto en esta ciudad y en esa zona...

Casualidad, destino, azar? Llámalo como quieras, sonrisa caída mía, pero sé que algún día, si nuestros pasos se reencuentran, no seré la educada, paciente y sumisa imbécil que calló y dijo "muchas gracias... ehm, perdona me puedes poner azúcar, por favor?" sino que simplemente cogeré mis cosas y a pasar hambre se dijo... porque por ti, por tí, melodiosa mirada execrable -digo, amenazante- estoy dispuesta a hacer ese sacrificio porque tú... tú estuviste a punto de alcanzar lo que hace mucho nadie conseguía rompiendo las perseverantes, firmes y férreas paredes de mi paciencia, y sí muy pocos lo han conseguido pero de ahí viene el hecho de que hayas sido una inolvidable persona que había engendrado -entonces y ahora- en mí sensaciones casi inexploradas al acordarme de tus mudas palabras y fría mirada consumida por la educación de un hooligan en estadio rival.

Y sí, conservaré en secreto dónde te encuentras para pasar por ahí a distancia pero sólo quería despedirme de ti con un... "el café parecía aguachirri y me diste sacarina".

Con muchísima ironía y sarcasmo



Tu ignorada e insatisfecha clienta
Andsha

pd: te adjunto una canción para que le eches una escuchada, espero que te guste.



4 comentarios:

little red sunshine dijo...

Esoy tan acostumbrada a que me pase eso que ni me sorprendes: que pasen de mi, que saquen alcohol al niñato de al lado que tiene 13 años, y yo en la barra con 20 euros, seré de Liliput?

Yo le entiendo al camarero, son las 7 de la mañana, ¿qué va a hacer?

A las 8 abren el Mcdonalds.

Andsha dijo...

ya, si es que...sacar el alcohol al niñato y dejarte esperando...!
pero bueno en cuanto a lo del hombrecillo, no sé... una cosa es medio dormido y seco (muy normal a esas horas, así estábamos la mayoría), y otra ser borde e insultando... porque todos ahí madrugamos por una razón y no por gusto... de todas formas, al menos fue divertido ir escribiendo esto mentalmente mientras las cosas pasaban.

Gatopardo dijo...

Pues sí que debía de ser guapo el camarero....

Andsha dijo...

prendada heme entonces de su cordialidad y su educación, señor Gatopardo ^^