jueves, 8 de septiembre de 2011

Cada hálito de sol permanece cálido en la piel y estremece las mejillas rojas de un niño mientras un anciano lucha por seguir el ritmo de su sonrisa entrecortada por el terremoto de sus latidos.

Y ahí estaba yo, que contemplaba la belleza andando en sentido contrario al de la gente con un "Réquiem a la decapitación de mi alma" en los labios mientras el olor del mar revoloteaba entre su pelo y sus pies daban saltos por la parte antigua del puerto.

Con la melancolía se levantaban los recuerdos como el polvo de un viejo libro afinado en la memoria de los que ya no están pero siguen y seguirán vivos en el estante de una biblioteca sin olvido y una mezcla… una mezcla de sensaciones que nacían de una más que imperfecta memoria que con sólo cerrar los ojos se acercaba al recóndito mundo interno de las horas mientras el contraste de una sombra desfigurada de un día soleado, en una ciudad normalmente nublada, azotaba las mesas de ese lugar ahogado, sombrío pero que al son de Along Came Betty de Art Bakley, eso me dijo la que se encargaba de la música, hacía mover los pies...

Preparo mi asiento, tomo un chupito de aguacero interno destilado y así empieza el espectáculo de las palmas de mis manos en el inmaculado espacio de tez nacarada que conformaba la tabla rasa de mis anhelos pero en la fallida búsqueda del olor de la inspiración me decanté por observar las tres únicas personas -sin contar a la camarera y a mí misma- que había en el lugar.

Una masa rubia ausente se distanciaba del mundo con la mirada fija en sus pensamientos entre suspiros conjuntos a una caña y una pareja que hablaba con susurros, señas en miradas, besos y risas calladas, no queriendo desentonar con la armonía del local, sobre la felicidad instantánea que les colmaba en ese preciso momento, será así al volver a casa o dentro de un tiempo?



Pero no fue hasta la vuelta, con Para Machucar Meu Coraçao, cuando en cada trazo inteligible del lápiz se sintió cómo un martillo iba golpeando las cuerdas de mis manos con toques hondos en oleajes nostálgicos del cor en marea baja y cómo el espectáculo está esperando una caída de la comparsa pero al final dejan, por una noche, volver a degustar el vuelo de los recuerdos que van de las ansias al abismo del tormento.

Era día de la nostalgia, día de aura solitaria para que la cabeza revoloteara por esos límites de palabras impregnadas en la vida aleteando en el éxtasis de la inspiración.

Nada mejor para la quijotera que una dosis de bailes solitarios por la ciudad mientras el sol brille y volver a la hora indicada, parar en el lugar indicado donde poder ver la puesta de sol en todo su zénit cuando se oculte entre dos montañas como se pierde un dedo rozando dos senos con la confitura ardiente de unas ansias controladas.

P.D. Ay, si tuviera para el Set de The Bossa Nova Years... pero la economía es la economía e Internet es Internet (mwahahaha).

P.D2. Las fotos son con la cámara del móvil... me dejé la mía en casa...

8 comentarios:

Gatopardo dijo...

Gran colaboración artística, la de Stan Getz y Astrud Gilberto. Aprendí a amar la música brasileña cuando hace muchos años escuché su versión de la "Garota de Ipanema"

Andsha dijo...

La verdad es que sí, gran colaboración y qué bien suena!

Por cierto, muchas gracias por la recomendación de El declive del imperio americano... ha sido muy agradable ver los personajes con unos pocos años de menos y vaya con el guión y la historia! Eso sí, Las invassiones bárbaras me temo que me ha dejado marcada ^^

No.me.pises.que.llevo.chanclas. dijo...

Siempre me sorprendes :)

Andsha dijo...

Qué es lo que te ha sorprendido??

Pd. Espero que sea en sentido positivo jeje ^^

Gatopardo dijo...

"Las invasiones" es una obra de arte.

Andsha dijo...

Completamente de acuerdo

La Perfida Canalla dijo...

Pues son unas fotos bastante chulas, la verdad...
Me mola Corcovado

Por cierto soy Pérfida
Un saludo coleguita

Andsha dijo...

Qué va! A veces creo que la cámara es injusta con el ojo porque en muchísimas ocasiones ni se asemeja a la belleza que está intentando captar...

Depende, por supuesto, pero me temo que la economía de una estudiante no da para más...

Te recuerdo perfectamente ^^